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Entrevista con Jorge Rosillo
«La cultura medioambiental tiene que desarrollarse en toda la empresa. Todos los empleados tienen que trabajar de acuerdo con la estrategia medioambiental de la administración. No importa si trabajan para el departamento de marketing o comercial del aeropuerto. Todos estos departamentos diferentes tienen que participar y ser evaluados por sus esfuerzos medioambientales. » – Jorge Rosillo, Director General del Aeropuerto Ecológico de Galápagos

El Aeropuerto Ecológico de Galápagos fue el primero de la región de América Latina y el Caribe en alcanzar el Nivel 3+ de Neutralidad de la Airport Carbon Accreditation.
Tuvimos el placer de intercambiar ideas con Jorge Rosillo, Director General del Aeropuerto.
Gracias por sacar tiempo de tu apretada agenda para mantener esta charla con nosotros.
Somos grandes admiradores de tus comunicaciones en las redes sociales, que hablan mucho de la flora y la fauna de las Islas Galápagos y de las numerosas acciones emprendidas por el personal del Aeropuerto Ecológico de Galápagos.
¿Podrías hablarnos un poco más del origen de tu pasión por el medio ambiente?
¿Es un rasgo general de la cultura de Galápagos?
Todas las Islas Galápagos son en realidad un gran parque natural, regido por normas medioambientales muy estrictas aplicadas por el Parque Nacional de Galápagos, el primer parque nacional creado en Ecuador y Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Con una reserva natural tan rica como telón de fondo, la gente se vuelve naturalmente más consciente del impacto que tiene en el bienestar de su entorno.
El aeropuerto es una de las fuentes más importantes de empleo y riqueza de las islas, ya que el turismo es, con diferencia, el mayor contribuyente a la economía.
Sin embargo, existe una importante codependencia que debemos tener en cuenta.
Los turistas vienen a disfrutar de la flora y la fauna salvajes de Galápagos, pero su presencia también puede contribuir a perjudicarlas.
Reconociendo nuestro papel como parte vital de la economía, también debemos actuar con responsabilidad para preservar el ecosistema.
Es lo mejor para nosotros, porque queremos que las generaciones futuras puedan visitar las islas y maravillarse también de su belleza.
Éste es uno de los motores de nuestra actitud protectora hacia el medio ambiente.
Para conseguirlo, colaboramos con la ciudad de Santa Cruz y el Parque Nacional de Galápagos, apoyando sus iniciativas medioambientales.
Cada vez que la ciudad organiza una acción medioambiental especial o incluso una acción social, nos ponemos en contacto con ellos y les ayudamos.
Estamos muy comprometidos con mejorar la vida en las islas.
Hemos visto que el personal de tu aeropuerto ha estado ayudando a limpiar las playas y a preservar el ecosistema replantando plantas endémicas.
¿Podrías hablarnos más del Equipo de Medio Ambiente de tu aeropuerto?
El Equipo de Medio Ambiente actual es muy pequeño.
Desde el inicio del proyecto, trabajamos con un asesor para aplicar el programa medioambiental en relación con el Parque Nacional de Galápagos.
Como el aeropuerto está situado en su ámbito, tenemos que cumplir las numerosas normas impuestas por esta autoridad.
Partiendo de esa base, este mismo año decidimos contratar a dos personas más sólo para seguir los distintos programas en los que participamos: Airport Carbon Accreditation, ISO, LEED, además de nuestra propia estrategia medioambiental, que tenemos que cumplir.
Dado el amplio alcance del compromiso que exigen estos programas, necesitábamos recursos adicionales para poner un poco de orden en todos estos expedientes.
Además, también tenemos una dirección de responsabilidad social que está trabajando junto con el Parque Nacional de Galápagos y con la comunidad.
Queremos que nuestro aeropuerto forme parte de la sociedad y trabaje junto con la gente de Galápagos.
Sin embargo, no sería demasiado exagerado decir que todo el personal del aeropuerto es un gran equipo medioambiental.
Aquí hay un término que describe cuando la gente se organiza espontáneamente y empieza a trabajar además de en sus tareas laborales en otras iniciativas: lo llamamos minga (trabajo comunal).
Nuestros empleados están muy orgullosos del estatus ecológico que ha adquirido nuestro aeropuerto y participan con entusiasmo en estas llamadas mingas.
En colaboración con los grupos procedentes del Parque Nacional de Galápagos y de la ciudad de Santa Cruz, nuestro personal limpia las playas y trabaja en la restauración y conservación del entorno que rodea el aeropuerto.
Se ha convertido en parte integrante de la cultura de nuestro aeropuerto.
Creo que la gente está muy orgullosa de trabajar para el Aeropuerto Ecológico de Galápagos.
¿De cuál de tus muchos proyectos estás más orgulloso?
Es difícil decirlo, ¡porque hay tantos!
Un proyecto que me viene a la mente es en realidad doble.
Colaboramos con el Parque Nacional en la reforestación de la isla en la que se encuentra el aeropuerto, así como en la reintroducción de la iguana amarilla.
Este reptil había sido muy común en la isla, pero debido a la actividad militar ha estado al borde de la extinción.
Trabajar en este proyecto es muy satisfactorio, porque ves los efectos de tu trabajo casi directamente.
Basta decir que la iguana amarilla ha vuelto para siempre y que las plantas autóctonas han vuelto a prosperar.
Otro logro de gran importancia para mí es la neutralidad de carbono de nuestro aeropuerto, que conseguimos como primer aeropuerto de la región de América Latina y el Caribe.Éstos son los dos proyectos que más me enorgullecen en este momento.
El otro día vi una foto de un búho que visitaba el aeropuerto.
Me sorprendió lo relajada que estaba esta hermosa ave en un entorno tan inusual.
Este tipo de búho se alimenta de iguana, por lo que en realidad es una prueba más del gran regreso del citado reptil.
Los animales se sienten a menudo tentados a visitar nuestro aeropuerto, ya que la ausencia de aire acondicionado y su carácter abierto hacen que parezca un entorno natural para que lo frecuenten.
Pero, por supuesto, también pueden ser un peligro, por lo que tenemos que gestionar su presencia en el recinto para asegurarnos de que no estén cerca de la pista.
¿Podrías hablarnos un poco más de la historia del aeropuerto de Galápagos?
Su historia se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses decidieron instalar una base militar en la zona de las islas Galápagos para proteger el canal de Panamá.
Eligieron la isla de Baltra específicamente para construir aquí un aeropuerto.
Una vez finalizada la guerra, también cesó la actividad militar en torno a las islas.
El gobierno de Ecuador empezó a gestionar la pista de aterrizaje que quedó.
Poco a poco se convirtió en uno de los principales destinos turísticos de la región, sobre todo a partir de la década de 1980.
Tras haber tenido éxito con la puesta en marcha del aeropuerto de Guayaquil, Corporación América se ganó la confianza del ex presidente de Ecuador.
En las conversaciones entre el director de Corporación América y el gobierno, Corporación América ofreció construir un aeropuerto ecológico en las islas Galápagos, que no contaminara y que ayudara a desarrollar la industria turística de forma sostenible.
Ambas partes se mostraron satisfechas con esta idea y acordaron establecer un proyecto piloto de construcción de un aeropuerto sostenible.
Se eligió el antiguo aeropuerto de la isla de Baltra como campo de experimentación de este nuevo proyecto.
Corporación América llevó a cabo el proceso de privatización con la Autoridad de Aviación Civil, lo que dio lugar a la firma de un contrato en 2011, para construir y explotar un aeropuerto ecológico en Galápagos.
¿Fue un proceso largo entonces?
Sí, fue un proceso muy largo, porque Ecuador tenía muchos problemas políticos y económicos y la Constitución cambió entre medias, así que para completar el proceso de privatización tuvimos que cumplir distintos aspectos legales.
Empezamos la construcción a finales de 2011.
El gobierno nos puso varias condiciones.
Por ejemplo, el aeropuerto tenía que ser reconocido por un organismo internacional por sus méritos ecológicos.
Acordamos que esta organización sería el US Green Building Council.
Empezamos a desarrollar un proceso de Liderazgo en Energía y Diseño Medioambiental (LEED) paralelamente a la construcción.
A finales de 2012 casi habíamos terminado la construcción, y en 2013 el US Green Building Council nos concedió el nivel Oro de la certificación LEED.
Cinco años después, la implantación del aeropuerto ha sido un gran éxito y ahora participamos también en otras iniciativas y normas medioambientales, como la Airport Carbon Accreditation, por ejemplo.
Os unisteis al programa en 2015 y desde entonces habéis progresado significativamente dentro del marco.
¿Cuáles son los principales beneficios de tu participación en la Airport Carbon Accreditation?
Por supuesto, hay muchos beneficios, pero si tuviera que nombrar el más importante para nosotros, señalaría la oportunidad de aprendizaje que ofrece.
Fuimos el primer aeropuerto, propiedad de Corporación América, en utilizar materiales reciclados para la construcción, y después en valorizar la eficiencia energética e implantar la energía eólica y solar.
Es un proceso de aprendizaje para nuestra corporación y también para nuestros empleados.
Tomar conciencia de nuestro consumo de energía y combustible, cartografiar las fuentes de emisiones y aprender a reducirlas, difundir la actitud de ahorro y reciclaje entre nuestros empleados y partes interesadas, son logros que asumimos junto con nuestra participación en la Airport Carbon Accreditation.
Pero, por supuesto, en términos más generales, el mayor beneficio es lograr importantes reducciones de CO₂, gracias al marco integral de gestión del carbono que proporciona el programa.
Recientemente habéis alcanzado el Nivel 3+ de Neutralidad, siendo el primer aeropuerto de América Latina y el Caribe en alcanzar este nivel en el programa de Airport Carbon Accreditation.
¿Podrías decirme cuáles han sido los principales cambios que habéis introducido para conseguirlo?
Para pasar al Nivel 2, redujimos un 25% nuestro consumo de energía.
Esto se hizo principalmente controlando el uso de combustible para nuestros vehículos y el consumo de energía de los generadores eléctricos que funcionan con gasóleo.
También realizamos un cambio del gasóleo a la energía renovable, cuando se construyeron tres enormes aerogeneradores justo al lado del aeropuerto.
Gracias a ellos ahorramos mucha energía.
Ése fue el primer control que hicimos.
Y luego, cuando pasamos del Nivel 2 al Nivel 3, redujimos nuestro consumo de energía otro 10%.
Para alcanzar el Nivel 3 de Optimización, empezamos a trabajar con la comunidad aeroportuaria: los proveedores de servicios en tierra y las compañías aéreas, con vistas a nuevas reducciones.
Sin embargo, hasta que no hayamos cambiado los equipos por opciones eléctricas, no queda mucho por frenar.
Estamos intentando controlar rigurosamente el uso de los vehículos de combustible, pero el cambio a vehículos eléctricos es una inversión que hay que hacer en el futuro.
También pedimos a las autoridades que trabajan en el aeropuerto: inmigración, Parque Nacional, la Policía y también la Autoridad de Aviación Civil que se aseguren de apoyar la iniciativa de reducción de carbono de la administración en el aeropuerto.
Nuestro trabajo se ve facilitado en gran medida por el hecho de que todas nuestras partes interesadas también quieren formar parte de un aeropuerto neutro en carbono.
Nuestro estatus de neutralidad se consiguió reduciendo nuestra huella de carbono al mínimo posible en nuestras condiciones actuales y comprando luego compensaciones a una fuente responsable para compensar las emisiones residuales restantes.
Así que ha sido una experiencia muy buena la de este año, trabajando con todas las comunidades del aeropuerto para conseguirlo.
He leído que el aeropuerto funciona únicamente con energía eólica y solar.
¿Podrías explicar un poco más la naturaleza de la huella de carbono de tu aeropuerto?
Te explicaré de dónde obtenemos nuestra energía.
El 33% de nuestra energía procede de nuestros propios paneles solares.
Hace dos años, el gobierno de Ecuador financió tres turbinas eólicas en las inmediaciones del aeropuerto, y fuimos los primeros en conectarnos a su producción energética.
Era más que suficiente para abastecer las operaciones del aeropuerto.
Por tanto, hace dos años empezamos a funcionar con energía muy limpia.
Pero además de eso, seguimos teniendo otras fuentes de emisiones.
Cuando, por alguna razón, se interrumpe el flujo de la energía renovable, seguimos teniendo que garantizar que las operaciones en el aeropuerto funcionen sin problemas.
Un generador fósil sigue siendo garante de ello.
Otro factor que aumenta nuestra huella de carbono es que los autobuses y coches del aeropuerto funcionan con gasóleo y gasolina.
Estamos avanzando lentamente hacia el uso de coches eléctricos.
Este año hemos comprado nuestro primer coche eléctrico para ayudar en las operaciones del aeropuerto y ha sido un éxito.
También estamos pidiendo a las compañías aéreas que utilicen equipos eléctricos para sus servicios en tierra.
Has mencionado que el Aeropuerto Ecológico de Galápagos es un proyecto piloto.
¿Está pensando Corporación América en implantar algunas de estas ideas en otros aeropuertos de su propiedad?
Sí, definitivamente vamos a utilizar lo que hemos aprendido en Galápagos en otros aeropuertos.
De hecho, el proceso de aplicación de estos conocimientos ya ha despegado.
Por ejemplo, el aeropuerto de Guayaquil alcanzó recientemente el Nivel 1 de Mapeo de la Airport Carbon Accreditation, y ya se han puesto en marcha los procedimientos para pasar al Nivel 2 de Reducción.
El Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Uruguay, también se ha unido recientemente al programa.
En cuanto a la construcción, las nuevas partes del aeropuerto de Brasilia se construirán con materiales más respetuosos con el medio ambiente.
También hemos observado que, mientras que todos estos materiales ecológicos y energías renovables eran caros en 2011, cuando empezamos a construir el Aeropuerto Ecológico de Galápagos, ahora son más asequibles: ¡el precio ha bajado incluso para los paneles solares!
Esta disminución del coste de las nuevas soluciones sostenibles se debe sobre todo a que cada vez más gente decide invertir en ellas.
Se ha vuelto más accesible y más factible ser ecológico.
Esta evolución allana el camino para que los aeropuertos más grandes también adopten esta tecnología. 
En Parece que has aprendido mucho sobre la gestión del carbono y también sobre el aspecto ecológico de la gestión de un aeropuerto.
Si tuvieras que aconsejar a un gestor aeroportuario ficticio que quisiera impulsar este cambio de cultura en su aeropuerto, ¿qué le sugerirías? Yo le diría: ¡no crees un Departamento de Medio Ambiente aparte!
(risas)
La cultura medioambiental tiene que desarrollarse en toda la empresa.
Todos los empleados tienen que trabajar de acuerdo con la estrategia medioambiental de la administración.
No importa si trabajan para el departamento comercial o de marketing del aeropuerto.
Todos estos departamentos diferentes tienen que participar y ser evaluados por sus esfuerzos medioambientales.
Si creas un Departamento de Medio Ambiente, puede que acabe aislado.
Pero si cada parte de la organización tiene que cumplir un objetivo relacionado con la sostenibilidad, entonces empiezas a crear una cultura.
Eso es lo que pudimos observar en el Aeropuerto Ecológico de Galápagos.
Cada parte de la organización tiene que tener en cuenta este aspecto medioambiental y deben ser evaluados en la conciencia medioambiental, pero no un departamento aislado.
Esa sería mi recomendación, y estoy seguro de que es una receta para el éxito.
¡Es realmente una gran idea!
Muchas gracias por tu tiempo.
Jorge Rosillo es Director General del Aeropuerto Ecológico de Galápagos desde 2010.El aeropuerto es propiedad de Corporación América, un grupo holding que posee ya 53 aeropuertos en todo el mundo.
El Aeropuerto Ecológico de Galápagos se unió al programa de Airport Carbon Accreditation en 2015 con el Nivel 1 de Mapeo.
En 2017, el aeropuerto alcanzó el Nivel 3+ de Neutralidad, siendo el primer aeropuerto en presumir de un logro tan grande en la gestión del carbono en toda la región de América Latina y el Caribe.
Para más información, visita: http://www.ecogal.aero/en/

